¿Querer es poder?

¡Muy buenas!

Antes de nada, quiero felicitaros el año y daros las gracias por los comentarios, el apoyo y el simple hecho de sacar un ratito para leer mis textos.

Os dejo con el primer artículo del 2022.

Benditas frases motivacionales… O no, depende.

En mis redes sociales me encanta escribir textos y frases motivacionales junto a muchas de las fotos que publico.

Tanto con ciertos textos como con algunas fotos o vídeos intento hacer ver las cosas de una manera diferente, al menos, para la mayoría de la gente que me sigue.

Pero por Internet hay muchas frases “motivacionales» y, algunas, pueden causar el efecto contrario hasta el punto de deprimir todavía más.

Hay una que me cansé de escuchar hace ya varios años, mentalmente es una frase que puede ser muy contraproducente y conozco bastante gente con el mismo punto de vista.

“Si quieres, puedes” 

Esa frase junto a “Querer es poder” son frases que se dicen mucho y cada vez hay más gente a la que, como a mí, le chirría simplemente porque es obvio que nadie puede hacer todo lo que quiere.

Todos entendemos que son frases para motivar en caso de necesidad, pero cada vez conozco más casos donde su uso no tiene sentido o, directamente, sobra por simple educación.

Por ejemplo, no puedes decirle esa frase a una persona con problemas psicológicos y baja autoestima porque la mente no le permite actuar como le gustaría y, por lo tanto, repetirle esa frase solo hará que se sientan peor.

Decírsela a alguien cuya mente le dificulta relacionarse o simplemente tiene miedos con los que está luchando, no traerá nada bueno.

En temas de salud mental puede pasar una metedura de pata como esa, pero decírmela a mí sobre correr o a alguien en silla de ruedas sobre caminar… tiene tela y más según la lesión.

Es mejor dedicarle un poco de tiempo y esfuerzo a un buen consejo antes que copiar una de estas frases de Internet y utilizarla siempre independientemente de la situación o la persona.

A veces, para ayudar a alguien, hace falta algo más que frases de internet.

¡Un abrazo!

Un cielo o un dictador

¡Muy buenas!

Son curiosas muchas cosas en mi vida, entre todas ellas hay una frase a la que le quiero dedicar un artículo desde hace mucho tiempo.

“Puede salir un cielo o un dictador”

Fue una advertencia que los médicos les hicieron a mis padres cuando yo era un crío y que, por lo que me han contado otros pacientes oncológicos, suelen decírselo a aquellos padres y madres cuyos hijos pasan por un cáncer.

Cuando me lo contaron en casa yo ya era conocedor de lo que tuve con nueve años, pero no de detalles como aquella frase que tanto me llamó la atención.

Cada persona reacciona de una forma diferente cuando le dan ciertas noticias y tiene su manera de afrontarlas, por ello creo que me llamó tanto la atención aquella frase.

Frente a algo como lo que tuve y, supongo que en base a alguna estadística, los médicos lo dijeron claro: Cielo o dictador.

Con los años he ido aprendiendo que no todo el mundo reacciona igual ante un problema, desde la forma de responder verbal o físicamente hasta cómo lo gestionamos y solucionamos.

La edad o la madurez también juegan un papel fundamental en todo esto, pues de ello dependerá, en gran medida, la reacción.

Puedo entender que enfermedades como el cáncer en niños puedan desencadenar ciertas actitudes,  reducir bastante la paciencia, dejar secuelas psicológicas… pero jamás podré entender que haya quienes culpabilizan y pagan con los de casa una desgracia así.

Afortunadamente, no me convertí en un “dictador” como barajaban los médicos aunque sí es cierto que mi paciencia y carácter son, sin duda, muy diferentes a cómo serían en circunstancias normales.

Nunca se me ocurriría culpar a mis aitas de que, por simple mala suerte, me diagnosticaran una enfermedad así, jamás valoré esa opción y no he conseguido comprender los casos en los que ocurre eso, no al menos aquellos en los que los progenitores actúan de la mejor manera posible y, básicamente, lo dan todo.

Rabia e impotencia toda la del mundo y es totalmente comprensible porque me cambió la vida de forma drástica, pero también a ellos y pagarlo con quienes no tienen la culpa sino que son parte fundamental de que hoy pueda estar escribiendo… no me parece lo correcto.

¡Un abrazo!

Era el momento

¡Muy buenas!

A medida que iba avanzando el año 2021 y, sobre todo, a principios de verano, fui viéndome físicamente mejor y más cerca de recuperar la vida que tenía a principios del año 2019.

He publicado varias veces en mis redes sociales que llevo dos años con la vida algo más complicada por culpa de unos problemas de visión doble.

Afortunadamente, éstos han remitido considerablemente tras una operación y tantas consultas médicas que he perdido la cuenta.

Tanto es así que, al finalizar el verano, me propuse retomar la búsqueda de empleo tras mucho tiempo “fuera de juego”, dos largos años en los que no tenía la autonomía suficiente como para ello y tuve que rechazar bastantes ofertas de empleo.

Como he dicho, tras mucho esfuerzo y visitas a médicos, estoy bastante mejor física y mentalmente así que, por fin, era el momento de retomar lo que había dejado aparcado.

Gracias a Anita, de la Fundación ONCE, con la que me puse en contacto a principios de septiembre, en menos de un mes conseguí mi primer empleo. Me ha llamado muchas veces pero, por una u otra razón, no he podido aceptar ninguna de las ofertas de trabajo que me proponía.

Hasta ahora.

Encontrar empleo es complicado en general pero en especial para las personas con diversidad funcional, más aún trabajar de lo que hemos estudiado. 

(De poder estudiar lo que realmente nos gusta ya ni hablamos, eso da para otro artículo)

Para cualquier persona es importante conseguir un empleo y, en muchas ocasiones, algo realmente complicado por la situación laboral, la falta de experiencia, los horarios… pero para las personas que, además de esos problemas habituales, tenemos un grado de discapacidad acreditado, esa dificultad se multiplica.

No solo tenemos los problemas que he comentado en el párrafo anterior, debemos tener muy en cuenta temas tan aparentemente simples como la distancia, si hay transporte público, la accesibilidad tanto del entorno como del propio centro de trabajo…

Tener un documento en el que diga que tienes un grado de discapacidad siempre es sinónimo de más dificultades en el desarrollo del día a día, desde que te despiertas por la mañana hasta que te acuestas por la noche.

Aun así, ya sabéis que me siento muy orgulloso de todo lo que hago y por lo que peleo, este es otro de esos retos que tenía en mente y que he conseguido cumplir a pesar de tener que sacar paciencia de no sé dónde y hacer mil ejercicios de relajación por la impotencia que me provocaba rechazar trabajos.

¡Un abrazo!

PRESENTACIÓN

Me llamo Aitor, tengo 25 años y una vida bastante diferente a la mayoría de las personas de mi edad, en mi Blog hablo de mis experiencias personales desde el punto de vista de una persona con diversidad funcional secuela de un tumor cerebral en 2005.

Todos los textos son míos, con ellos busco motivar, animar y transmitir energía positiva a todo lector que llegue a él.

Aquí tenéis todos mis textos 👇

Feliz

¡Muy buenas!

El otro día pensé en escribir uno de esos artículos que dan para pensar y hacen reflexionar (o eso creo).

Hace unos días, mi pareja y yo, fuimos a hacer unas fotos a una zona que ella conocía, el resultado fueron fotos que me gustaron especialmente por un detalle en concreto. 

El día acompañaba y el paisaje también, pero en las fotos hay algo que me encanta, MI SONRISA.

Muchas personas se preguntan si soy feliz aun teniendo unos problemas de movilidad tan apreciables y una vida diferente a la de la mayoría de la gente de mi edad.

Hace unos años no era como soy ahora, no tenía ni la madurez ni la visión que ahora tengo de las cosas además de las ganas de hacer y conseguir objetivos.

Ya sé que suena a lo típico que dicen pero, de una vida inusual, difícil o como lo queráis llamar, se puede aprender mucho, solo hace falta QUERER hacerlo y esforzarse.

Sí, SOY FELIZ, evidentemente mi vida es muy complicada como he dicho muchas veces pero amargado no se puede vivir, de hecho, no vives ni disfrutas.

Con los años y las experiencias he aprendido que, como dice mi aita, tengo que cargar con una «mochila» de problemas que, por desgracia, estarán a mi lado siempre en mayor o menos medida.

Asumir que esos problemas van a estar ahí y tener claro que debemos aprender a vivir con ellos, han hecho que aita, ama y yo consigamos ser felices y disfrutemos, creo que todo lo anterior es la clave para ello.

Como ya he dicho en un párrafo anterior este tipo de pensamientos los empecé a tener hace unos pocos años y os seré sincero, ME HAN CAMBIADO LA VIDA.

¡Un abrazo!

¿Playa o piscina?

¡Muy buenas!

Llevaba tiempo queriendo escribir uno de esos artículos en los que hablo de mis sensaciones desde, como digo en la presentación del blog, el punto de vista de una persona con diversidad funcional.

Hay una pregunta típica en verano:

¿Prefieres la playa o la piscina?

El otro día, mientras nadaba, se me ocurrió escribir este artículo porque cada año que pasa me gusta menos ir a la playa y más ir a la piscina.

Caminar por un terreno llano, como puede ser una acera, me exige mucha concentración y atención en cada paso.

Por lo tanto, ir a la playa me resulta realmente agotador a nivel mental por la base sobre la que debo caminar. 

Hace bastante tiempo escribí sobre la arena y la sensación que me produce caminar sobre ella, para cualquiera resulta más complicado que hacerlo por la calle pero, en mi caso, esa dificultad se multiplica aún más porque, simplemente al pisar el firme, el pie se hunde.

He tardado mucho tiempo y le he dedicado muchísimo esfuerzo mental y físico a volver a caminar solo, recuperar mi independencia fue muy duro y la playa me la quita porque dependo de alguien para moverme con una mínima tranquilidad.

En cambio, la piscina, hace que me olvide de la «Discapacidad», en el agua me siento como cualquier otra persona y no dependo de nadie para nada, a nivel mental es una verdadera maravilla y, en lo que al físico se refiere, casi ni me entero.

La playa y todo lo relacionado con el mar me gusta y me relaja pero visto desde fuera, entrar y pisar la arena me hace retroceder en el tiempo y recordar una muy mala época de mi vida.

Es un amor-odio o algo así.

¡Un abrazo!

¡Nuevo proyecto!

¡Muy buenas!

Al igual que llevo años escribiendo aquí, también llevo bastante tiempo pensando en dar un paso que me cuesta bastante, grabarme hablando.

El 15 de junio publiqué un breve vídeo de presentación sobre mí, la intención es, de vez en cuando, grabar vídeos contando lo mismo que cuento aquí de forma escrita pero con un toque… diferente.

Este primer vídeo está en mi cuenta de Instagram (@aitortxu_ib) y en mi Facebook (Aitor Peirani) y da comienzo a una forma más accesible y fácil de transmitir lo que intento con el Blog.

Me resulta bastante más complicado que escribir pero creo que merece la pena, sobre todo, porque mucha de la gente que lee mis artículos no me conoce en persona y puede no interpretar bien el tono que intento ponerle a cada escrito.

Además, ya son varias las personas que me han dicho que les gustaría conocerme en persona.

En mi opinión, los vídeos os ayudarán a conocerme un poco más o, al menos, ponerle cara a quien escribe, más que solo las fotos de los artículos.

Los vídeos siempre me han parecido formas muy buenas para transmitir sensaciones, esa combinación de palabras junto con el tono de voz y la cara… tiene algo que me llama y debía hacerlo.

Por último, deciros que este nuevo proyecto no implica que deje de escribir, seguiréis teniendo artículos como hasta ahora.

¡Un abrazo!

2 km

¡Muy buenas!

Hace más de dos años empecé otra pelea, una sensación de mareo que acabó siendo una visión doble y que cambió bastante mi vida.

Con los problemas de equilibrio y los de la rodilla izquierda, caminar con una visión doble era y es aún más difícil, llegando a ser imposible hacerlo sin el bastón que me acompaña desde hace muchos meses.

No quería por nada llevarlo porque sabía que me iba a acostumbrar a él y que realmente no iba a solucionar el problema.

Tras un montón de vueltas entre médicos, me operaron de uno de los ojos solucionando parcialmente el problema, en breve me cambiarán uno de los cristales de las gafas pero, de momento, voy intentando soltar el bastón y hacer mi vida sin depender de él, lo cual anímicamente me afecta bastante.

Quienes me conocéis desde hace años y seguís mis redes sociales igual recordáis una foto que publiqué con una barra de pan en el ascensor, una foto cutre pero con un gran significado, fue el primer día que salí solo a la calle después de mucho tiempo sin poder hacerlo, salí sin nadie al lado que me diera seguridad.

Esa etapa me recuerda a la que tengo ahora entre manos.

Como comentaba antes, llevo mucho tiempo caminando con un bastón por los problemas de visión aún por solucionar, los problemas de equilibrio y los de la rodilla, son una combinación realmente incompatible.

El pasado sábado hice la foto que acompaña este artículo, me propuse caminar sin apoyar el bastón durante una distancia considerable, caminar como en la foto.

Lo que no esperaba era hacerlo durante tantos metros, dos kilómetros exactamente, tiempo en el que llevé los auriculares para ponérmelo aún más complicado.

Una zona tranquila, sol, actitud y ganas me permitieron caminar prácticamente dos kilómetros sin posar ni un momento el bastón, ni siquiera en el descanso al finalizar el tramo o para corregir la marcha. 

Me paraba, centraba y continuaba.

Siempre digo que mis rehabilitaciones no son sólo físicas, gran parte del trabajo es psicológico y realmente duro, me deja agotado.

Como suelo decir muchas veces, acabaré cansado pero, esa soleada mañana de sábado, acabé realmente orgulloso de lo que hago y por lo que peleo día a día.

¡Un abrazo!

23 de febrero

Hoy, 23 de febrero, es un día especial en casa, cumplo 25 años y el significado que tiene ese “simple” hecho es realmente grande.

Quienes mejor me conocen saben que mis últimos 16 años han sido un verdadero regalo, VIVIR. Por desgracia y por lo que suelo ver a mi alrededor, es algo que se valora bastante poco y que yo tengo muy presente.

Leyendo las pocas líneas que habéis leído podréis haceros una idea de cómo me siento, verdaderamente AFORTUNADO.

Me siento afortunado ya no solo por llegar hasta aquí, sino por llegar como estoy, por pelear cada vez que se me tuercen las cosas y por lo que hago cada día, por supuesto que no tengo un humor excelente todos los días del año, pero no dejo que un mal día me deje hundido toda la semana.

Si me dedicara a pensar una y otra vez en la guerra que me ha dado mi salud desde 2005, no veríais una sonrisa en mi cara, no veríais las fotos que tengo en mis redes sociales y mucho menos leeríais los textos que escribo, os lo aseguro.

Siempre lo digo y quienes más hablan conmigo lo saben, dejar que una mala época me fastidie momentos que podrían ser buenos es un error que cometí en el pasado y me niego a cometer más.

Febrero es un mes de reflexión para mí, más aún que cualquier otro mes, los días 4 y 15 de febrero tienen algo especial, pero cumplir años es otro nivel.

Sigo y seguiré cumpliendo años y sueños, aún me quedan muchísimas cosas en mente y más que se me ocurrirán. 

Otro mes de febrero lleno de recuerdos con una foto muy especial de aquel cumpleaños, aquellos 9 años que fueron el final de lo que era la vida de un crío «normal» para empezar una totalmente nueva y diferente. 

Una vida en la que yo he tenido que adaptarme por completo pero ama y aita también.

Si la vida os lo pone difícil, pelead y haced todo lo posible por adaptaros y disfrutar, merece la pena. 

¡Un abrazo! 

Día Internacional contra el Cáncer Infantil

Hace dos años, este mismo día, subí una foto sentado en la cama de una habitación del pabellón San Pelayo, en el Hospital de Basurto de Bilbao, era la segunda vez que me pasaba meses en el hospital, meses muy duros en los que no tenía conocimiento de lo que pasaba y mucho menos la gravedad de la situación.

Febrero es un mes con tres fechas marcadas en mi calendario, los días 4, 15 y 23 son jornadas que me hacen reflexionar aún más sobre mi vida.

Todo el mundo se acuerda de que ayer fue San Valentín, como para no acordarse con el coñazo que dan en la televisión, las tiendas o las redes sociales incluso días antes.

Por desgracia, muy poca gente sabe o se acuerda de qué día es hoy.

Año tras año siento rabia por ver lo evidente, solo importa lo que vende. Está claro que el cáncer no produce beneficios a las televisiones o a los comercios, si así fuera estarían todo el mes de febrero dando la brasa como con San Valentín. 

Día y vida de recuerdos, copiaré un breve texto que escribí hace ya unos años y que sigo pensando, es algo que tengo pendiente.

«Cada día del año pero hoy en especial, este mes en especial, me gustaría darme una vuelta por los hospitales para hablar y animar a todos esos enanos y enanas que, estando en una situación realmente complicada, muestran más fuerza para salir adelante que muchos adultos, muchos niñatos y niñatas de 15, 20, 25 años o incluso más, sí, niñatos y niñatas.» 

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