Era el momento

¡Muy buenas!

A medida que iba avanzando el año 2021 y, sobre todo, a principios de verano, fui viéndome físicamente mejor y más cerca de recuperar la vida que tenía a principios del año 2019.

He publicado varias veces en mis redes sociales que llevo dos años con la vida algo más complicada por culpa de unos problemas de visión doble.

Afortunadamente, éstos han remitido considerablemente tras una operación y tantas consultas médicas que he perdido la cuenta.

Tanto es así que, al finalizar el verano, me propuse retomar la búsqueda de empleo tras mucho tiempo “fuera de juego”, dos largos años en los que no tenía la autonomía suficiente como para ello y tuve que rechazar bastantes ofertas de empleo.

Como he dicho, tras mucho esfuerzo y visitas a médicos, estoy bastante mejor física y mentalmente así que, por fin, era el momento de retomar lo que había dejado aparcado.

Gracias a Anita, de la Fundación ONCE, con la que me puse en contacto a principios de septiembre, en menos de un mes conseguí mi primer empleo. Me ha llamado muchas veces pero, por una u otra razón, no he podido aceptar ninguna de las ofertas de trabajo que me proponía.

Hasta ahora.

Encontrar empleo es complicado en general pero en especial para las personas con diversidad funcional, más aún trabajar de lo que hemos estudiado. 

(De poder estudiar lo que realmente nos gusta ya ni hablamos, eso da para otro artículo)

Para cualquier persona es importante conseguir un empleo y, en muchas ocasiones, algo realmente complicado por la situación laboral, la falta de experiencia, los horarios… pero para las personas que, además de esos problemas habituales, tenemos un grado de discapacidad acreditado, esa dificultad se multiplica.

No solo tenemos los problemas que he comentado en el párrafo anterior, debemos tener muy en cuenta temas tan aparentemente simples como la distancia, si hay transporte público, la accesibilidad tanto del entorno como del propio centro de trabajo…

Tener un documento en el que diga que tienes un grado de discapacidad siempre es sinónimo de más dificultades en el desarrollo del día a día, desde que te despiertas por la mañana hasta que te acuestas por la noche.

Aun así, ya sabéis que me siento muy orgulloso de todo lo que hago y por lo que peleo, este es otro de esos retos que tenía en mente y que he conseguido cumplir a pesar de tener que sacar paciencia de no sé dónde y hacer mil ejercicios de relajación por la impotencia que me provocaba rechazar trabajos.

¡Un abrazo!

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Autor: Aitor Peirani Gonzalez

Me llamo Aitor, tengo 28 años y una vida bastante diferente a la mayoría de las personas de mi edad, en mi Blog hablo de mis experiencias personales desde el punto de vista de una persona con diversidad funcional secuela de un tumor cerebral en 2005. Todos los textos son míos, con ellos busco motivar, animar y transmitir energía positiva a todo lector que llegue a él.

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