No te fuerces

Muy buenas!

Esta vez me apetecía escribir un artículo algo diferente, una crítica, opinión personal o consejo, llamadlo como prefiráis.

Me he topado con varios casos de gente sin arranque, sin sangre, sin actitud ni ganas de dar un cambio necesario en su vida para avanzar o superar un problema, sin fuerza de voluntad.

Y no me meto en cómo gestiona su vida cada persona, cada una es diferente.

Pero yo tengo claro cómo llevar la mía, tuve que tirarme dos años en blanco sin poder estudiar, sabía que tenía que hacer ciertos ejercicios para volver a caminar e ir a clase y, gracias a ello y a la ayuda de mis aitas, volví a caminar y retomé mis estudios.

Ahora trabajo por la mañana mis ocho horas y estudio por la tarde un Grado Superior.

¿Mucha caña?, pues sí, acabo la semana agotado y no tengo tiempo para casi nada, pero es lo que hay.

Todo esto os lo cuento para que me entendáis por qué me enfada y lo que opino sobre la siguiente frase que tanto me dijeron y siguen diciendo:

“No te fuerces”

Los cambios en gente con problemas físicos como los míos, personas con problemas de ansiedad social, miedos… se dan, en la mayoría de los casos, con un cambio de actitud.

En ocasiones sé que me he metido en demasiadas cosas a la vez y me he saturado, pero otras veces en las que simplemente me esforzaba por conseguir algo, no lo conseguía, retrocedía, volvía a intentarlo y no paraba hasta conseguirlo… esta frase, sinceramente, me resultaba tóxica.

Un claro ejemplo es el tema de los estudios donde, por un lado, hay gente a la que se le da bien estudiar, puede dedicarse a lo que le gusta, tiene un trabajo asegurado en cuanto acabe… y, por otro, hay quienes no podemos estudiar lo que nos gusta, nos cuesta concentrarnos y nadie nos va a enchufar en un trabajo.

No nos queda otra opción que esforzarnos más.

En los temas de salud pasa algo similar, puede ir todo sobre ruedas, tener unos problemas de salud leves o te puede tocar un caso como el mío en el que tienes que poner mucho de tu parte para volver a caminar, recuperarte y entender que tu vida ha cambiado.

Y, sinceramente, en una vida como la mía… como no tengas fuerza de voluntad, unos objetivos claros y capacidad para asumir que las cosas pueden ir muy lentas o no llegar nunca, lo vas a tener muy complicado.

Pensad bien a quién y cómo le decís a una persona que “no se fuerce” porque, a veces, me lo han dicho en un tono que, porque mentalmente soy fuerte, si no igual ni lo intento, me asusto y mi salud empeora en vez de mejorar.

Los cambios en mí implican un esfuerzo extra, fin.

¡Un abrazo!

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Autor: Aitor Peirani Gonzalez

Me llamo Aitor, tengo 28 años y una vida bastante diferente a la mayoría de las personas de mi edad, en mi Blog hablo de mis experiencias personales desde el punto de vista de una persona con diversidad funcional secuela de un tumor cerebral en 2005. Todos los textos son míos, con ellos busco motivar, animar y transmitir energía positiva a todo lector que llegue a él.

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