Más sobre el tiempo en mi vida

¡Muy buenas!

Hace unas semanas escribí otro texto sobre el tiempo y sobre lo que nos hace sufrir, es un tema que en el caso de mi vida da para escribir hasta hartarme.

El tiempo es algo que me ha enseñado tantas cosas en estos últimos años que siempre acabo pensando en él, infinidad de veces lo tomo como referencia para ver mi evolución, en todos los aspectos, mentiría si dijera que el tiempo no me ha enseñado nada.

A decir verdad, es de esas cosas que, a veces, nos hace pasarlo realmente mal durante unas horas, días, meses o incluso años y sin poder hacer nada para remediar esa sensación de agobio e incertidumbre.

En mi caso y en lo que al físico se refiere, me hizo ver, entre otras muchas cosas, cómo de una semana a otra caminaba por la calle junto a alguien y más adelante lo hacía solo, me enseñó que era uno de los factores clave que me separaba de hacer muchas cosas antes impensables.

En lo personal me hizo conocer a gente maravillosa que me sorprendía gratamente prácticamente a diario.

Desarrollé esta actitud de la que estoy tan orgulloso y gracias a la cual estoy donde y como estoy.

Esas etapas que durante años odié con todas mis fuerzas hicieron más notable la forma de ser que me caracteriza, al igual que me hizo ver muchas cosas como retos a superar.

El tiempo me hizo cambiar, madurar, aprender y un largo etcétera, cada día tiene ese «algo» especial que me motiva e impulsa a seguir con mis proyectos y objetivos.

¡Un abrazo!

Caminando, poco a poco

¡Muy buenas!

Llevo tanto tiempo queriendo transmitir mis sensaciones, puntos de vista y de sacar todo lo bueno de mí, que cada cosa que me hace mirar atrás y ver la notable evolución me parece digno de ser redactado con calma y plasmado en mi Blog, en este caso escribo sobre algo simple, el hecho de caminar.

Después de tantas, tantísimas épocas en las que caminaba, corría y saltaba como cualquier niño, vino la época en la que todo eso quedó olvidado, nada de aquello fue posible en una temporada muy larga.

Recuerdo volver a correr, saltar y caminar pero todo con más dificultad, recuerdo también cuando llegó ese durísimo momento en el que eso se acabó, aquella temporada en la que prácticamente tuve que aprender a caminar de cero.

Mi Blog me lo creé para dar «lecciones» no sé muy bien de qué, sin intención de dar pena, después de pasar la etapa de volver a caminar hubo tantísimos momentos en los que lloré de alegría que no os hacéis una idea, recuerdo el día que me propuse ir a por el pan sin tener que ir con alguien a mi lado, inimaginable, recuerdo mi sensación de aquel día y muchas otras, son indescriptibles.

El otro día mientras hacía eso mismo, algo tan normal como ir a comprar el pan, iba con mi música y me venía a la mente aquella época, no sabéis la sensación que tengo cuando le dedico un rato a pensar en aquella temporada mientras voy caminando, me doy cuenta de cómo estoy ahora y se me caen las lágrimas.

Mi vida es una constante pelea por conseguir los retos que me propongo, éstos merecen la pena, sin ninguna duda.

Otro trocito de mí,

¡Un abrazo!

Mirando atrás

¡Muy buenas!:

El verano es la típica época en la que pienso en todo lo pasado durante el año y, últimamente, en mi estado los veranos anteriores.

Hace justo tres años las cosas estaban bastante complicadas, hace dos también pero algo menos, caminaba solo aunque tenía factores que superar todavía. El agosto pasado hacía un balance similar y me alegraba de lo bien que estaba en comparación con los veranos anteriores, en estos nueve días me he dado cuenta de tantas cosas que podría escribir diez entradas más en el Blog.

Cada vez que me paro a pensar y miro atrás me siento aún más orgulloso de lo que hago y por lo que peleo a diario, muy poca gente conoce mis sensaciones.

He elegido esta foto de las muchas que hemos hecho este verano por una razón que, mirando atrás, ha cambiado. En su día os hablé de los complejos, de lo toxicidad de éstos y del poco favor que hacen, esta foto no la hubiera subido hace tres años por estar tan delgado, notarse las costillas o por verse dos de las muchas cicatrices a las que tengo tanto respeto.

Es curioso lo que cambian las cosas con el tiempo, lo simples que son y lo mucho que me ayudan, cosas como un mensaje, una llamada, un poco de música, una conversación en buena compañía o, algo más complejo, unas breves vacaciones en un sitio tranquilo.

El estado de ánimo es algo que me puede cambiar radicalmente con cualquiera de las cosas anteriores, es alucinante lo mucho que lo noto tanto yo como los de mi alrededor.

Algo tan normal como un tiempo de desconexión después de unos años duros, inyecta unas energías que para mí son, a parte de necesarias, muy gratificantes.

Un cambio de aires, viajar a otro lugar con sus diferentes calles, pueblos, paisajes y clima es algo que a mí y supongo que a muchos, nos viene genial.

Afortunada o desafortunadamente tengo una vida en la que todas las pequeñas y grandes cosas son valoradas como inmensas, tanto las buenas como las malas, no sé si me explico… eso sí, las buenas me las tomo como enormes chutes de energía que se derivan en un cambio de mentalidad, a positivo por supuesto.

En cuanto a las cosas malas o las que me hacen daño… hace tiempo que intento tomármelas como otro de los miles de obstáculos a superar, apartar y dejar atrás.

Todos mis puntos de vista, opiniones y mi forma de ser cambiaron hace unos años, es curioso cómo evolucionan las cosas.

Me siento orgulloso de muchos factores en mi vida.

Muchas gracias por leer otro de mis pensamientos.

¡Un abrazo!

MI AGRIDULCE HISTORIA

¡Muy buenas!

Por fin he terminado de escribir algo que dejé aparcado hace un tiempo por el tema de los estudios, por falta de tiempo y porque no me encontraba en el mejor momento para acabar de escribir de una forma extremadamente resumida mi historia; He escrito una especie de biografía que comienza a partir de los 9 años, en ella omito palabras que no me resultan tabú pero que simplemente no me agradan. Como ya dije cuando creé el Blog, no quiero hacer de este espacio algo triste sino todo lo contrario, os dejo con mi historia:

Todo empezó con un cambio repentino en mi vida, recuerdo como si fuera ayer aquel verano de 2005, fue increíble, unas vacaciones estupendas sin incidentes hasta que de vuelta a Bilbao y sin verlo venir, literalmente, me cambió la vida.

Un cambio enorme para mí pero, sin ninguna duda, también para mis padres, a mis nueve años fueron ellos los que llevaron las riendas de todo esto.

Afortunadamente, me mantuvieron un poco al margen de todo lo que se me venía encima y no me dijeron la palabra clave que me haría temblar como a cualquiera, en aquel momento era mejor vivir en la ignorancia, visto con aquellos ojos de un crío de 9 años era simplemente una operación, la realidad era otra.

Una vez pasado aquel 2005 todo pareció estabilizarse en mi vida y, por supuesto, en la de mi familia, sin embargo en 2006 volvieron a torcerse las cosas, ojalá hubiera sido tan «sencillo» como la vez pasada, pero no, en este caso todo se complicó bastante más.

A su debido tiempo y con mucho trabajo invertido retomé mi vida, mis aitas la suya y todo quedó «estabilizado».

Unos años más tarde, hace algo más de tres, la vida me volvió a poner a prueba, mi familia y amigos más cercanos lo recordarán como si fuera hace un par de días, en esta ocasión y sin ser del calibre de las veces citadas antes, las situaciones, porque fueron hasta cinco operaciones más, se volvieron a presentar muy complejas, muchas etapas largas que había que pasar, baches que se superaban pero volvían a aparecer y una paciencia y una fuerza que tenía que sacar de donde ya no había.

Tuve que estar dos años sin poder estudiar para conseguir recuperarme en condiciones y en ese tiempo descubrí un mundo entero, maduré rápido, aprendí un montón de cosas y empecé a valorar mi vida como la de un afortunado y no como la de un desgraciado.

A pesar de ello aquí estoy, con muchas más experiencias que escribiré y publicaré de forma que todo el que lea mi Blog y haga un esfuerzo pueda meterse en mi vida aunque sea en el tiempo que dure la lectura.

Es algo muy típico en mi vida el hecho de tener que sacar paciencia, fuerza y energía de donde ya no hay pero hoy os aseguro que merece la pena.

Es triste que hagan falta momentos realmente complicados para llegar a sacar ciertas conclusiones, aprendizajes y vivencias, sin ninguna duda yo no sería hoy como soy y no pensaría como acostumbro a hacerlo.

Muchas gracias por leer este gran trozo de mi vida, hacedme un favor, cada día que pase sentiros aún más orgullosos de la vida que tenéis, vivirla al máximo y cuidar bien a quienes lo dan todo por vosotros, la disfrutaréis muchísimo más.

¡Un abrazo!

Tiempo

¡Muy buenas!

A veces el tiempo nos hace sufrir bastante cuando se nos hacen eternas las clases, la espera de unos resultados importantes, un ingreso en un hospital… en general cualquiera de los malos momentos y las épocas duras.

Pero, ¿Y los buenos momentos?, ¿Y aquella vez que hicimos o nos pasó algo que nos marcó tantísimo?

Desde hace tres años busco una motivación diaria en una cosa u otra, en un momento especial u otro, busco la motivación en aquello que he tenido el privilegio de experimentar.

Recordar los sentimientos, sensaciones, impresiones y emociones que en su día expresé llorando de emoción son ese «motor» para que mi estado de ánimo sea óptimo.

He pasado más de la mitad de mi vida entre clínicas, hospitales e infinidad de médicos, es deprimente, duro y desesperante pero muchas veces es tiempo lo único que nos separa de salir de una mala temporada, es el tiempo lo que pone cada cosa en su lugar y la manera más amena de superar momentos complicados es tener en mente los buenos momentos del pasado, a mí ese método me funciona bastante bien.

El tiempo es eso que pasa lento, rápido o a velocidad media, es eso que te hace pensar, tropezar, volver a pensar pero con más calma, decidir y aprender.

Ahora pienso en muchas cosas cada vez que paso por una mala época, intento que todas sean buenas, es una motivación excelente para pasar por encima de los problemas aunque es cierto que no siempre es posible estar con ese ánimo irrompible.

He tropezado infinidad de veces, por un motivo u otro, me he equivocado como todo el mundo y he vuelto a pensar con más calma, he sacado mis conclusiones, he tomado mis propias decisiones y he aprendido de los errores.

El tiempo en esta vida da para mucho, sin embargo, desperdiciarlo no va conmigo, ahora que puedo me gusta aprovechar cada minuto y animo a quien lea esto a que haga lo mismo, a que piense en los buenos momentos a modo de energía cuando más la necesite.

¡Un abrazo!

¿Complejos? ¿Qué es eso?

¡Muy buenas!

Todos tenemos un amigo, amiga, familiar, conocido o incluso uno mismo con complejos. En muchas ocasiones, no nos dejan disfrutar de la vida como nos gustaría, no nos ponemos un tipo de ropa en concreto, no comemos cuanto queremos, nos impide hablar con un chico o una chica por vergüenza… Es decir, un sin fin de trabas que, como digo, no nos dejan disfrutar y exprimir nuestra vida al máximo.

En mi caso, mis complejos siempre han sido los mismos, la forma de caminar y las cicatrices, por ello evitaba la playa, la piscina, que me tocaran la cabeza o caminar por donde había mucha gente, sobretodo si eran de mi edad.

A mis 18 años más o menos llegué a una conclusión, no iba a dejar bajo ningún concepto que nadie, y menos unas cuantas marcas de algo que estoy inmensamente orgulloso de haber superado, me amargaran la vida.

Con el tiempo, una mentalidad más abierta, gente a mi lado que me ha ayudado enormemente y sobretodo queriéndome con cada una de las muchas cicatrices y marcas en mi cuerpo he llegado a estar a gusto con mi pareja o simplemente en la playa sin camiseta ante la mirada de la gente que muchas veces puede incomodar.

Afortunadamente a mis 21 sigo progresando con el carácter que comencé a desarrollar hace tres años, los complejos a un lado, aquí no hay nadie perfecto, lo fundamental es aceptarnos con nuestros «defectos» hasta conseguir hacerlos desaparecer por completo.

Otro pequeño aporte más a quien quiera leer mis pequeños textos, ojalá a más de uno le dé ese empujoncito que yo necesité en su momento.

¡Un abrazo!

Transforma los malos días

¡Muy buenas!

Todos tenemos esos días en los que estamos de bajón, deprimidos o sin ganas de hacer nada, por ejemplo, a mí los días de frío y lluvia me deprimen bastante, o cuando estoy demasiados días encerrado en una rutina, todo eso me afecta de una forma considerable a la manera de caminar, por lo que me hace tener un día un poco más complicado a la par que agotador.

Pero… ¿Y esos días buenos?

Últimamente veo demasiada gente que se olvida de aquella vez que tuvo una dosis de motivación al estar en algún lugar precioso, por hacer algo que se suponía iba a recordar toda la vida o simplemente por conocer a una persona especial, ya sea una pareja, un familiar, un amigo o algún famoso al cual admira.

El porcentaje de días buenos y malos varía dependiendo la persona, de eso no cabe duda.

El momento en que consigues que los días positivos hagan desaparecer prácticamente por completo esos días negativos, te conviertes en una persona mental y psicológicamente fuerte, realmente fuerte.

Cuando te ocurre algo malo, evidentemente te deprimes, lloras de pena, rabia o impotencia estés donde estés y dándote igual con quién te encuentres, tener la capacidad de transformar una mala temporada en una de aprendizaje y superación no tiene precio, esa es, para mí, la fuerza de verdad y la que merece la pena tener.

Como he citado al principio… Todos tenemos días buenos y días malos, en cuanto yo conseguí que los buenos ratos, días o temporadas hicieran casi invisibles las cosas malas que me ocurrían empecé a verme psicológica, mental y anímicamente casi invencible, llevo ya unos años sintiéndome así gracias a mi esfuerzo y puedo decir con total seguridad que mereció, merece y merecerá la pena.

¡Un abrazo!

¡Vuelta a la arena!

¡Muy buenas!

¿Sabéis esa sensación de no saber con certeza si algo os gusta u os disgusta?

Esa sensación de agobio a la par que de alivio y de inestabilidad a la par que de firmeza es la que yo tenía al caminar sobre la arena, una sensación… agridulce. Hoy e de confesar que el porcentaje de lo agrio ha bajado mientras que el del dulce ha subido considerablemente, la sensación de alivio ha aumentado junto con la de firmeza.

La última vez que anduve por la arena eran otros tiempos, otros peores no cabe duda, mi situación era bastante peor y hoy me ha quedado muy pero que muy claro.

Arena, cansancio por no haber descansado en condiciones y viento forman una combinación muy compleja que afecta de lleno a mi forma de caminar y, aún así, aquí estoy, escribiendo realmente emocionado esta experiencia difícilmente descriptible.

Me emocionan días como los de hoy porque miro al pasado y veo una evolución realmente espectacular, percibo tantos pequeños detalles al caminar que, sí, la evolución es visible desde cualquier ángulo.

Mi vida trata de retos, hacía mucho que no pisaba una playa y es una auténtica pasada cómo noto que las cosas han cambiado en gran parte gracias a mi esfuerzo, para bien por supuesto, empiezo otra nueva etapa, otro desafío para mí que queda superado, seguiré practicando.

¡Un abrazo!

¡Que la vida son dos días!

¡Muy buenas!

(Léase en un tono motivador)

¿Os habéis parado alguna vez a pensar que la vida son dos días? Dos puñeteros días y encima uno de ellos nos lo pasamos comiéndonos la cabeza por lo que no tenemos, por lo que hemos hecho mal o por una desgracia que nos ha ocurrido.

Es muy típico estar una temporada deprimidos por el motivo que sea, problemas en la familia, estudios, pareja o por temas médicos, es tan típico que, a mi parecer, lo hace todo el mundo.

A mí me encanta ver la parte buena de cada cosa, creo que de todo lo que nos pasa se puede sacar algo bueno, algo de lo que aprender, me encanta verle el lado positivo a lo que me ocurre, siempre me han dicho esa frase de «Eso que llevas por delante» o «Una experiencia más» o también la que dice: «De las cosas buenas se aprende, pero de las malas se aprende aún más».

Desde que tengo este nuevo punto de vista más positivo y esta actitud disfruto de cada momento bueno como si fuera el último e intento aprovechar todo lo posible cada experiencia mala para aprender de ella, de nada sirve comerse la cabeza y, doy fe, que de nada sirve porque no se solucionan los problemas.

Dejando mis chapas filosóficas y automotivadoras a un lado, lo dicho, la vida son dos días, ¿Para qué pasarlos dándole vueltas a las cosas malas?

¡Un abrazo!

Mi sensación sobre un caballo

¡Muy buenas!

Ayer me vinieron a la mente muchos recuerdos al estar en una hípica con la chica que me enseñó a montar a caballo, con la chica que me demostró que aquello también podía hacerlo.

Recuerdo el primer día y mi sensación de miedo, inestabilidad y de falta de control, sinceramente, una sensación horrible.

Volviendo a casa y tras pasar un mal rato lo pensé y vi que eso, también, podía hacerlo, así que continué yendo a montar, si encima de venirme bien para caminar era algo que me gustaba… ¿Qué mejor que eso?

Pasaron los meses y tuve más problemas médicos por lo que tuve que dejar de montar, a pesar de todo y una vez recuperado, volví, aprendí más cosas, entrené y gracias a mi entrenadora Diana, en nada estaba participando en una prueba durante el campeonato de Euskadi.

Quien me conoce y sabe cómo hablo de aquello tiene claro que fue algo espectacular, no hay nada más gratificante que ver cómo un esfuerzo enorme da sus frutos, un esfuerzo que me demostró que mi «discapacidad» me limita menos de lo que yo pienso.

Hacía mucho tiempo que no lloraba y veía llorar a mis padres de alegría y emoción en vez de llorar por pena o por una desgracia.

Otro pequeño trocito de mí.

¡Un abrazo!

Crea tu propio sitio web gratis en WordPress.com.Crear tu propio sitio web.
Empezar gratis