¡Muy buenas!
El otro día pensé en escribir uno de esos artículos que dan para pensar y hacen reflexionar (o eso creo).
Hace unos días, mi pareja y yo, fuimos a hacer unas fotos a una zona que ella conocía, el resultado fueron fotos que me gustaron especialmente por un detalle en concreto.
El día acompañaba y el paisaje también, pero en las fotos hay algo que me encanta, MI SONRISA.
Muchas personas se preguntan si soy feliz aun teniendo unos problemas de movilidad tan apreciables y una vida diferente a la de la mayoría de la gente de mi edad.
Hace unos años no era como soy ahora, no tenía ni la madurez ni la visión que ahora tengo de las cosas además de las ganas de hacer y conseguir objetivos.
Ya sé que suena a lo típico que dicen pero, de una vida inusual, difícil o como lo queráis llamar, se puede aprender mucho, solo hace falta QUERER hacerlo y esforzarse.
Sí, SOY FELIZ, evidentemente mi vida es muy complicada como he dicho muchas veces pero amargado no se puede vivir, de hecho, no vives ni disfrutas.
Con los años y las experiencias he aprendido que, como dice mi aita, tengo que cargar con una «mochila» de problemas que, por desgracia, estarán a mi lado siempre en mayor o menos medida.
Asumir que esos problemas van a estar ahí y tener claro que debemos aprender a vivir con ellos, han hecho que aita, ama y yo consigamos ser felices y disfrutemos, creo que todo lo anterior es la clave para ello.
Como ya he dicho en un párrafo anterior este tipo de pensamientos los empecé a tener hace unos pocos años y os seré sincero, ME HAN CAMBIADO LA VIDA.
¡Un abrazo!

