Hoy, 23 de febrero, es un día especial en casa, cumplo 25 años y el significado que tiene ese “simple” hecho es realmente grande.
Quienes mejor me conocen saben que mis últimos 16 años han sido un verdadero regalo, VIVIR. Por desgracia y por lo que suelo ver a mi alrededor, es algo que se valora bastante poco y que yo tengo muy presente.
Leyendo las pocas líneas que habéis leído podréis haceros una idea de cómo me siento, verdaderamente AFORTUNADO.
Me siento afortunado ya no solo por llegar hasta aquí, sino por llegar como estoy, por pelear cada vez que se me tuercen las cosas y por lo que hago cada día, por supuesto que no tengo un humor excelente todos los días del año, pero no dejo que un mal día me deje hundido toda la semana.
Si me dedicara a pensar una y otra vez en la guerra que me ha dado mi salud desde 2005, no veríais una sonrisa en mi cara, no veríais las fotos que tengo en mis redes sociales y mucho menos leeríais los textos que escribo, os lo aseguro.
Siempre lo digo y quienes más hablan conmigo lo saben, dejar que una mala época me fastidie momentos que podrían ser buenos es un error que cometí en el pasado y me niego a cometer más.
Febrero es un mes de reflexión para mí, más aún que cualquier otro mes, los días 4 y 15 de febrero tienen algo especial, pero cumplir años es otro nivel.
Sigo y seguiré cumpliendo años y sueños, aún me quedan muchísimas cosas en mente y más que se me ocurrirán.
Otro mes de febrero lleno de recuerdos con una foto muy especial de aquel cumpleaños, aquellos 9 años que fueron el final de lo que era la vida de un crío «normal» para empezar una totalmente nueva y diferente.
Una vida en la que yo he tenido que adaptarme por completo pero ama y aita también.
Si la vida os lo pone difícil, pelead y haced todo lo posible por adaptaros y disfrutar, merece la pena.
¡Un abrazo!

