2 km

¡Muy buenas!

Hace más de dos años empecé otra pelea, una sensación de mareo que acabó siendo una visión doble y que cambió bastante mi vida.

Con los problemas de equilibrio y los de la rodilla izquierda, caminar con una visión doble era y es aún más difícil, llegando a ser imposible hacerlo sin el bastón que me acompaña desde hace muchos meses.

No quería por nada llevarlo porque sabía que me iba a acostumbrar a él y que realmente no iba a solucionar el problema.

Tras un montón de vueltas entre médicos, me operaron de uno de los ojos solucionando parcialmente el problema, en breve me cambiarán uno de los cristales de las gafas pero, de momento, voy intentando soltar el bastón y hacer mi vida sin depender de él, lo cual anímicamente me afecta bastante.

Quienes me conocéis desde hace años y seguís mis redes sociales igual recordáis una foto que publiqué con una barra de pan en el ascensor, una foto cutre pero con un gran significado, fue el primer día que salí solo a la calle después de mucho tiempo sin poder hacerlo, salí sin nadie al lado que me diera seguridad.

Esa etapa me recuerda a la que tengo ahora entre manos.

Como comentaba antes, llevo mucho tiempo caminando con un bastón por los problemas de visión aún por solucionar, los problemas de equilibrio y los de la rodilla, son una combinación realmente incompatible.

El pasado sábado hice la foto que acompaña este artículo, me propuse caminar sin apoyar el bastón durante una distancia considerable, caminar como en la foto.

Lo que no esperaba era hacerlo durante tantos metros, dos kilómetros exactamente, tiempo en el que llevé los auriculares para ponérmelo aún más complicado.

Una zona tranquila, sol, actitud y ganas me permitieron caminar prácticamente dos kilómetros sin posar ni un momento el bastón, ni siquiera en el descanso al finalizar el tramo o para corregir la marcha. 

Me paraba, centraba y continuaba.

Siempre digo que mis rehabilitaciones no son sólo físicas, gran parte del trabajo es psicológico y realmente duro, me deja agotado.

Como suelo decir muchas veces, acabaré cansado pero, esa soleada mañana de sábado, acabé realmente orgulloso de lo que hago y por lo que peleo día a día.

¡Un abrazo!

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Autor: Aitor Peirani Gonzalez

Me llamo Aitor, tengo 28 años y una vida bastante diferente a la mayoría de las personas de mi edad, en mi Blog hablo de mis experiencias personales desde el punto de vista de una persona con diversidad funcional secuela de un tumor cerebral en 2005. Todos los textos son míos, con ellos busco motivar, animar y transmitir energía positiva a todo lector que llegue a él.

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