Día Mundial contra el Cáncer

Una año más llega un día bastante especial, sobre todo para quienes lo vivimos de cerca, un día que recuerda lo que nos marca de por vida no solo a pacientes, sino también a familias enteras y amigos de quienes padecen un cáncer.

Hablando mal, esta puñetera enfermedad nos pone a prueba a demasiada gente cada año, a críos como el de estas redes sociales cuando tenía 9 años, adolescentes, adultos… Por desgracia hoy es un día en el que muchos miramos atrás o no tan atrás, muchos tenemos una etapa muy difícil que recordamos perfectamente y será imposible olvidar.

Recuerdo cada etapa y es duro, aunque, afortunadamente, también me ha enseñado muchas cosas buenas y he podido conocer a gente maravillosa a raíz de ésto. 

A pesar de todas las dificultades añadidas, he conocido a mucha gente nueva a la que, por desgracia, le ha tocado sufrir esta enfermedad.

Hago mucho hincapié en lo importante que es la actitud pero con ésto es indispensable.

Podría escribir muchísimo con todo lo que mi vida me ha enseñado y creo que me seguirá enseñando.

¡Un año más!

¡De vuelta!

¡Muy buenas!

Primero y sin que se me pase por alto, desearos un feliz 2021 en la medida de lo posible, el 2020 ha sido bastante caótico así que no creo que sea peor.

Segundo, daros una breve explicación de por qué llevo una temporada sin escribir.

Hace ya mucho tiempo que empecé a redactar las cosas que tenía en la cabeza, experiencias y aprendizajes obtenidos con cosas aparentemente simples pero con un tono y lenguaje positivo.

Por culpa de unos problemas de salud añadidos con los que llevo peleando casi dos años, escribí los últimos artículos sin esas ganas que le ponía a los anteriores y sin el ánimo donde debe estar. 

Mi forma de escribir no era la que caracterizaba este espacio, lo poco que escribía no era mi estilo y es por ello que dejé de escribir y lo que publicaba últimamente eran artículos casi terminados desde hace tiempo, prácticamente los publicaba por mantener «vivo» el blog.

Pero bueno, dejando a un lado ese tema, he vuelto y creo que empiezo a recuperar ese tono con el que escribía mis pequeños pensamientos y experiencias.

A pesar de la situación de pandemia que, evidentemente, me afecta de lleno en el estado de ánimo, creo que vendrá bien leer algo más que noticias sobre el monotema.

En estas semanas y meses he ido apuntando varias ideas para escribir nuevos artículos, seleccionando fotos y pensando cómo retomar ésto. 

Espero poder empezar a redactar de nuevo toda esta pequeña parte de mí y que lo disfrutéis igual que yo.

¡Un abrazo!

MI HISTORIA

¡Muy buenas!

Hace algo más de un año que subí el artículo más importante de todo el Blog, un artículo largo en el que cuento, de forma muy resumida, mi historia.

Para todo lector que haya llegado a mi Blog este último año, aquí dejo uno de los artículos más complicados que he escrito.

Es una especie de biografía que comienza a partir de los 9 años, en ella omito palabras que no me resultan tabú pero que simplemente no me agradan. 

Como ya dije cuando creé el Blog, no quiero hacer de este espacio algo triste sino todo lo contrario, os dejo con mi historia:

Todo empezó con un cambio repentino en mi vida, recuerdo como si fuera ayer aquel verano de 2005, fue increíble, unas vacaciones estupendas sin incidentes hasta que de vuelta a Bilbao y sin verlo venir, literalmente, me cambió la vida.

Un cambio enorme para mí pero, sin ninguna duda, también para mis padres, a mis nueve años fueron ellos los que llevaron las riendas de todo esto.

Afortunadamente, me mantuvieron un poco al margen de todo lo que se me venía encima y no me dijeron la palabra clave que me haría temblar como a cualquiera, en aquel momento era mejor vivir en la ignorancia, visto con aquellos ojos de un crío de 9 años era simplemente una operación, la realidad era otra.

Una vez pasado aquel 2005 todo pareció estabilizarse en mi vida y, por supuesto, en la de mi familia, sin embargo en 2006 volvieron a torcerse las cosas, ojalá hubiera sido tan «sencillo» como la vez pasada, pero no, en este caso todo se complicó bastante más.

A su debido tiempo y con mucho trabajo invertido retomé mi vida, aita y ama la suya y todo quedó «estabilizado».

Unos años más tarde, la vida me volvió a poner a prueba, mi familia y amigos más cercanos lo recordarán como si fuera hace un par de días, en esta ocasión y sin ser del calibre de las veces citadas antes, las situaciones, porque fueron hasta cinco operaciones más, se volvieron a presentar muy complejas, muchas etapas largas que había que pasar, baches que se superaban pero volvían a aparecer y una paciencia y una fuerza que tenía que sacar de donde ya no había.

Tuve que estar dos años sin poder estudiar para conseguir recuperarme en condiciones y en ese tiempo descubrí un mundo entero, maduré rápido, aprendí un montón de cosas y empecé a valorar mi vida como la de un afortunado y no como la de un desgraciado.

A pesar de ello aquí estoy, con muchas más experiencias que escribiré y publicaré de forma que todo el que lea mi Blog y haga un esfuerzo pueda meterse en mi vida aunque sea en el tiempo que dure la lectura.

Es algo muy típico en mi vida el hecho de tener que sacar paciencia, fuerza y energía de donde ya no hay pero hoy os aseguro que merece la pena.

Es triste que hagan falta momentos realmente complicados para llegar a sacar ciertas conclusiones, aprendizajes y vivencias, sin ninguna duda yo no sería hoy como soy y no pensaría como acostumbro a hacerlo.

Muchas gracias por leer este gran trozo de mi vida, hacedme un favor, cada día que pase sentiros aún más orgullosos de la vida que tenéis, vividla al máximo y cuidad bien a quienes lo dan todo por vosotros, la disfrutaréis muchísimo más.

¡Un abrazo!

Está en tí

¡Muy buenas!

Mucha de la gente que lee mis artículos ha pasado, a una edad u otra, por una situación límite, una época que nos ha puesto a prueba y nos ha hecho ser quienes somos a día de hoy.

Una vez más, la idea de escribir un artículo se me ocurrió hace unos días nada más meterme a la cama tras un buen día, uno de esos en los que acabas agotado pero a gusto porque sabes que ha sido productivo, eres consciente de que has disfrutado y no te cabe duda de que ha merecido la pena.

A muchos os resultará familiar la frase del título, «Está en tí».

Es una frase que tengo muy en mente desde hace años para prácticamente todo. Hace ya mucho que los médicos me dejaron claro que tenía que hacer ciertas cosas para caminar mejor, ejercicio por ejemplo, cosas que no consiguen ninguna pastilla o tratamiento médico.

Dejando a un lado el tema de la salud, en aspectos como los estudios pasa exactamente igual, alguien puede explicarnos el temario pero somos nosotros quienes tenemos que entenderlo, estudiarlo y demostrar que lo dominamos en un examen.

Más de lo mismo quienes somos nerviosos y nos hemos sacado el carné de conducir haciendo lo imposible para calmarnos el día del examen.

Es algo que, como bien dice la frase, hacerlo o no está en nosotros mismos y de ello dependerá, en mi caso, una recuperación y una felicidad lo más plena posible.

Cada una de las personas que me leéis tendréis más de un ejemplo en mente después de leer este artículo, recordar ese momento os hará, como mínimo, sonreír.

Cuando conseguimos un objetivo por el que hemos peleado mucho, la sensación que nos queda es impresionante.

Nos cueste lo que nos cueste.

Me han preguntado varias veces cómo me sentí en ciertos momentos de mi vida y jamás he conseguido describir esa sensación.

Sólo dije la palabra «ORGULLOSO».

¡Un abrazo!

¿Eres feliz?

¡Muy buenas!

Me han hecho la pregunta del título varias veces a lo largo de mi vida, es evidente que por mis problemas de salud y la vida que tengo.

Siempre he pensado que la felicidad es diferente en cada persona, conozco gente que es feliz con cosas simples como una buena conversación o un abrazo y gente que necesita grandes cosas materiales para serlo.

En mi caso, a pesar de tener la vida que tengo, que es como una montaña rusa y la cual no es nada fácil, soy feliz. Como he dicho en el  párrafo anterior, creo que la felicidad depende mucho de cada persona, en mi caso, he aprendido a vivir valorando todo muchísimo, teniendo en cuenta los detalles y los momentos que me regala la vida.

Una simple conversación en buena compañía sin necesidad de ir muy lejos de casa, es suficiente.

Creo, sinceramente, que soy feliz porque también pongo de mi parte para intentar llegar hasta ese punto, si quiero algo intento hacer lo que esté en mi mano para conseguirlo, cuando lo hago y veo que el esfuerzo ha dado sus frutos me siento realmente orgulloso.

Como cualquiera, no siempre estoy con un ánimo increíble y con una sonrisa en la cara pero, afortunadamente, tengo más momentos buenos que malos o, al menos, soy más capaz de ver, apreciar y valorar los que tienen algo bueno que aportarme.

Me alegro de ser una persona que es feliz con, por ejemplo, una conversación en una terraza comiendo un pintxo de tortilla o en un banco comiendo gominolas, de no serlo solamente en sueños y de tener cosas que celebrar y de las que sentirme afortunado.

El día que empecé a disfrutar tanto con tan poco descubrí que la felicidad no es algo que se pueda ver a simple vista o suponer según las vivencias que hayas tenido porque conozco gente que, como lo tiene todo desde que nace y no le cuesta nada conseguir lo que quiere, no sabe apreciar el esfuerzo que supone.

Creo que ésto va más allá de lo que se puede ver a simple vista.

¡Un abrazo!

Tres años

¡Muy buenas!:

El 16 de abril del año 2017, después de darle bastantes vueltas y comentarlo con gente de mi alrededor tomé, por fin, la decisión de crear este espacio que ya conocéis.

Acostumbraba a escribir textos cortos con las fotos que publicaba en mis redes sociales, reflexiones sobre el momento de tomarlas, puntos de vista… pero siempre tenía la sensación de que necesitaba algo diferente, un lugar en el que escribir algo un poco más largo y personal.

Antes de aquel 2017 ya tenía en mente crearme un Blog pero, básicamente por desconocimiento, no di ese paso. Al final, tras mucho meditarlo y recibir un pequeño empujoncito, elegí la plataforma y creé un perfil en ella.

Quienes más tiempo lleváis leyendo mis artículos ya sabéis que, por problemas técnicos, cambié de plataforma a la actual. Afortunadamente, conseguí copiar todos los artículos e incluso poner sus fechas originales, era algo que me preocupaba y me lo comentó una compañera de clase que manejaba bien esta plataforma.

He dicho varias veces lo que ha supuesto ésto desde que empecé, los comentarios en los artículos, en mis redes sociales, los que le habéis hecho llegar a ama o incluso a mí personalmente son una maravilla, son una de las cosas que más me motivan y animan para seguir escribiendo a día de hoy.

Me han dicho más de una vez que debería fijar unos días en los que subir el contenido, pero siempre lo argumento igual.

Soy bastante perfeccionista con algunas cosas y ésto está incluido, antes de subir un artículo dedico mucho tiempo a escribirlo, revisarlo y repasarlo hasta que me aburra, he llegado a borrar artículos enteros porque no me gustaban o no transmitían lo que estaba en mi cabeza. Depende mucho de mi estado de ánimo, si un artículo no me queda bien porque yo no lo estoy… no subo nada y espero a que mi cabeza esté bien.

A veces pienso que un día me quedaré sin ideas o agotaré las que tengo apuntadas para redactar, pero cada dos por tres se me ocurre algo nuevo, la mayoría de los últimos artículos han surgido de repente y no estaban previstos como sí lo están otros que tengo apuntados.

Para terminar con este artículo, quiero daros las gracias, agradeceros los comentarios en el Blog, las redes sociales, o los que me hacéis en persona. Las ideas y experiencias son mías pero gran parte de la motivación me la dais quienes leéis esta pequeña parte de mi vida y me hacéis saber lo que os transmite.

¡Un abrazo!

Lo que no te mata, te hace más fuerte

¡Muy buenas!:

Tengo muchas frases grabadas en mi cabeza desde hace ya varios años, la del tatuaje que tengo en la muñeca o la frase del título son las típicas cuyo significado es idéntico a la realidad que yo he experimentado.

Creo que toda situación dura tiene, aunque sea difícil verlo y esté bastante escondido, un lado positivo, un porcentaje del que se puede aprender algo.

Es evidente que la edad influye mucho pero, en mi caso, creo que fue más por lo vivido que por la edad. De hecho, creo que esto último fue lo que me hizo ser como soy incluso antes de ser mayor de edad.

Lo he comentado y podido apreciar en más gente que también ha pasado por una situación límite como puede ser un accidente o una enfermedad grave como el cáncer. Creo que son momentos en los que te das cuenta de muchas cosas, reaccionas y te adaptas, yo siempre digo que «Más me vale» hacerlo si quiero disfrutar.

Ser capaces de ver la suerte que tenemos al superar una desgracia, trabajar duro para recomponernos física y mentalmente o rehacer nuestras vidas adaptándonos a lo que venga es indispensable.

Os seré muy sincero, el día que empecé a ver lo difícil que es mi vida con la perspectiva que os he intentado describir en estos párrafos, aprendí a vivir disfrutando, forjé una mentalidad más fuerte en todos los sentidos y tiré hacia delante porque, como he dicho antes, más me valía y vale hacerlo.

De todo momento malo se puede sacar algo bueno, quizá no lo veamos en ese mismo instante pero, tarde o temprano, nos daremos cuenta de que, de algo malo, hemos sacado algo en claro.

¡Un abrazo!

Pequeños detalles

¡Muy buenas!

Hace bastantes años que me fijo mucho en un montón de cosas, creo que las diferentes épocas y situaciones vividas me han enseñado tantas cosas que perdí la cuenta hace tiempo.

Es evidente que mi vida me ha hecho ver muchas cosas desde una perspectiva especial, diferente a la habitual para bien o para mal.

Una de esas cosas son los pequeños detalles, pequeños gestos para algunos pero enormes para otros.

Afortunadamente conozco bastante gente que, al igual que yo, valora los detalles como algo realmente especial y, si a eso le sumamos que los tenemos en un momento delicado, creo se ven con otros ojos.

Es una temporada en la que está habiendo muchos detalles bonitos, detalles aparentemente pequeños pero que no lo son.

También es cierto que hay dos grandes tipos de detalles y que, por desgracia, he conocido ambos. Hay detalles feos que la mayoría de los que me leéis habréis sufrido, amistades que acabaron por éstos, relaciones de pareja… 

Aprendí a dar más importancia a los buenos, a los que suman y ayudan.

June, una amiga, me contó y mandó varias fotos de cómo adornó una botella que se dejó una compañera de trabajo, cómo intentó hacerle reír según viera su botella llena de notas y gominolas.

Alexi, otra amiga, hizo un vídeo a una amiga que cumplía años en plena cuarentena y no podía ni darle un abrazo.

Sonia nos trajo guantes y demás material médico, además de conocerla aunque no fuera en las mejores condiciones.

Nuestro vecino Jose y la pareja de amigos Andoni y Bego nos traen comida y demás compras que, habitualmente, haríamos nosotros mismos si pudiéramos salir.

Yo le escribí una nota a aita y se la dejé con el desayuno, algo que hacemos con eventos puntuales cuando no tenemos ocasión de compartirlos en persona y que, ahora, se agradecen mucho.

Esos gestos marcan más de lo que, bastante gente, puede llegar a creer, por suerte, hay quienes valoran mucho este tipo de cosas.

Tenedlos porque os aseguro que se agradecen y os harán sentir realmente bien.

¡Un abrazo!

San Juan de Gaztelugatxe

¡Muy buenas!

Para mí, por desgracia, todo esto de estar encerrado no es nuevo, he pasado muchos meses en la habitación de un hospital y, comparado con otras épocas, me resulta bastante fácil tener que estar en casa una temporada.

Conozco mucha gente que está haciendo grandes planes para cuando termine todo esto de la cuarentena, yo incluido. Creo que es una buena motivación y ayuda a mantener la calma, aunque a veces cueste.

Planes que dejamos aparcados o planes nuevos, porque después del tiempo en casa nos estamos dando cuenta de lo que tenemos, hay mucha gente que está haciendo algo que ya me tocó hacer a mí hace años, está dándose cuenta del valor de muchas pequeñas cosas. 

Como ya he comentado varias veces, tengo artículos a medias desde hace tiempo y éste era uno que tenía pendiente. Es un momento excelente para escribir sobre ello porque es otra de esas cosas que tengo en mente volver a hacer, una experiencia que volveré a vivir en cuanto pueda.

Al igual que con otros muchos retos que he ido proponiéndome estos últimos años, subir a la ermita de San Juan de Gaztelugatxe fue uno que me planteé con muchas ganas. Hacía años que tenía pendiente subir y, hace tres, subí por fin a uno de los iconos más conocidos de nuestra tierra.

Un reto bastante exigente porque hay que bajar una buena cuesta y, cuando ésta finaliza, subir unas cuantas escaleras hasta la ermita que, sin ninguna duda, merecen la pena.

Recuerdo muy bien aquel 23 de agosto de 2016, el momento de llegar arriba con aita y sentir ambos esa sensación de emoción y satisfacción que no se puede describir, no hay forma de transmitir lo que sentimos en aquel momento.

Como he dicho antes, si el paisaje que se ve mientras bajas la cuesta o subes sus 241 escalones no es lo suficientemente bonito, al llegar arriba, ver el mar y todo el paisaje, te das cuenta de que ha merecido la pena.

A decir verdad, tenía prácticamente claro que iba a merecer la pena incluso antes de empezar a caminar, es de esas cosas que no dudas ni un segundo, es maravilloso.

Como a otros muchos sitios, volveré.

¡Un abrazo!

¿Miedo o precaución?

¡Muy buenas!

Hay bastante gente que lee lo que escribo desde diferentes partes del mundo pero, creo, todos conocemos el tema del Coronavirus.

Todos estamos al corriente de lo que hay que hacer aunque no todos lo hagan, es tiempo de estar en casa y, según lo dijeron, me acordé de épocas pasadas.

Épocas en las que me pasé meses en una habitación de hospital con algo que asustaba mucho más, sobre todo, a aita y ama.

En un día leyendo en las redes sociales, escuchando a gente en la televisión o hablando con amistades me he dado cuenta de que hay dos formas muy diferentes de actuar frente a un problema. Y es que, el miedo a algo te bloquea completamente e influye de lleno en tu forma de actuar, en cambio, la precaución te da la oportunidad de pensar y actuar de manera correcta.

Conozco gente que, en cuatro días de cuarentena, ya no puede más. Es cierto, también, que sé de quienes se han organizado y han asumido que ésto es serio y que hay que poner de nuestra parte aunque, evidentemente, no nos haga ninguna gracia haber tenido que aparcar el trabajo, los estudios y, en definitiva, muchísimos planes con una fecha concreta.

Me he dado cuenta de que hay mucha gente que, desde un principio, ha actuado con miedo o, en el otro extremo, con pasotismo total frente a ésto.

(De la gente que actúa pasando totalmente de un problema así podría escribir varios artículos y eso que solo han transcurrido cuatro días de confinamiento, pero vamos a correr un tupido velo.)

Ambos extremos los considero muy malos para cualquier tipo de problema porque incapacitan a una persona para tomar decisiones importantes, ante una situación extrema el miedo intenta hacerse con el control de nuestras vidas y el reto instantáneo es frenarlo como sea.

En estos últimos quince años, si algo hemos aprendido en casa, es a tomarnos las cosas con PRECAUCIÓN pero SIN ese MIEDO que paraliza e imposibilita actuar frente a un problema.

Para finalizar y haceros reflexionar un poco os diré que «Ojalá todos los problemas se pudieran solucionar quedándose en casa y lavándose las manos».

¡Un abrazo!

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