Tú eso no puedes

¡Muy buenas!:

Hacía demasiado que no escribía un artículo y ya iba siendo hora.

Lo primero y más importante, felicitaros el año y desearos, en la medida de lo posible, un buen 2023.

A pesar de llevar tiempo sin escribir, deciros que no me había olvidado de este pequeño proyecto, he estado centrado en otros temas y tenía algo aparcado el blog.

Al igual que otros muchos textos, la idea surgió hace bastante tiempo, pero no encontraba el momento de desarrollar las ideas por escrito, siempre había algo que me interrumpía o me quitaba esa inspiración que tanto necesito.

He hablado a mucha gente de mi sensación inicial y actual pegando a un saco de boxeo, ver y sentir la diferencia de un año para otro es impresionante.

Recuerdo cómo comenzó todo, desde que me apunté al gimnasio en septiembre de 2019, miraba al saco y pensaba: «Ojalá».

Veía las clases y a gente boxear y me daba muchísima envidia… «Ojalá poder hacerlo yo también».

En octubre de 2021 mi entrenador me dió unos guantes y me animé a probar, fue una sensación bastante incómoda porque me temblaban las piernas y me desestabilizaba cada movimiento por el tamaño y peso de los guantes, aunque no golpeara el saco y solamente moviera los brazos, imaginad cuando lo llegaba a hacer y el saco se movía aunque fuera un poco..

Aún así, quise seguir practicando, me informé sobre tipos de guantes y me compré unos de mi talla, unos que pesaran menos para mejorar la estabilidad.

Mes a mes y tras ir subiendo videos a mis redes sociales, recibía consejos, ánimos y motivos para seguir practicando, fueron una gran fuente de motivación, todo hay que decirlo.

Hoy puedo pegar al saco con una fuerza inimaginable el primer día, puedo mover las piernas y el torso, lo cual era imposible hace un año.

Por desgracia, el gimnasio al que iba cerró y tuve que buscar otro que, por suerte, tiene clases de boxeo a las que me he sumado sin pensármelo dos veces.

—-

Las líneas anteriores las escribí antes de empezar las clases de boxeo de las que hablaba, estaba bastante nervioso porque, obviamente, no iba a poder seguir lo que los demás hicieran.

Ahora que llevo varias clases… ALUCINO.

Tengo una sensación excelente con el profesor y con cómo imparte la clase, ha trabajado con más personas con problemas de movilidad y se nota en la paciencia y la forma de variar los ejercicios en función de las capacidades de sus alumnos.

Hace un año no se me hubiera pasado por la cabeza apuntarme, esta vez y después de verme bien en mi anterior gimnasio… no lo dudé ni un segundo.

Hablo mucho sobre lo que me ayuda este deporte a nivel físico, pero lo mucho que me ayuda a nivel psicológico no os lo podéis ni imaginar.

Apuntarme al gimnasio es algo que ningún médico me dijo jamás, terapias caras sí, los beneficios de un lugar donde hacer deporte con todos sus beneficios físicos y psicológicos, pues no.

Había leído varias veces los innumerables beneficios psicológicos que aporta el deporte, pero nunca se me había pasado por la cabeza que pudiese cambiar tanto mi vida en el tema físico y mental.

En resumen y para finalizar, animo a toda la gente a la que le han dicho ”Tú esto no puedes” a probar y demostrar que sí podéis. 

No me cansaré de repetir que me encanta mi vida con todas sus dificultades.

¡Un abrazo!

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Autor: Aitor Peirani Gonzalez

Me llamo Aitor, tengo 28 años y una vida bastante diferente a la mayoría de las personas de mi edad, en mi Blog hablo de mis experiencias personales desde el punto de vista de una persona con diversidad funcional secuela de un tumor cerebral en 2005. Todos los textos son míos, con ellos busco motivar, animar y transmitir energía positiva a todo lector que llegue a él.

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