Mi agridulce historia

¡Muy buenas!

(Quienes seguís lo que escribo desde hace tiempo sabréis que este texto ya lo subí hace tiempo, es el más importante de mi Blog sin ninguna duda y es por ello que lo volveré a subir cada cierto tiempo para que sea más fácil de visualizar.)

He escrito una especie de biografía que comienza a partir de los 9 años, en ella omito palabras que no me resultan tabú pero que simplemente no me agradan. Como ya dije cuando creé el Blog, no quiero hacer de este espacio algo triste sino todo lo contrario, os dejo con mi historia:

Todo empezó con un cambio repentino en mi vida, recuerdo como si fuera ayer aquel verano de 2005, fue increíble, unas vacaciones estupendas sin incidentes hasta que de vuelta a Bilbao y sin verlo venir, literalmente, me cambió la vida.

Un cambio enorme para mí pero, sin ninguna duda, también para mis padres, a mis nueve años fueron ellos los que llevaron las riendas de todo esto.

Afortunadamente, me mantuvieron un poco al margen de todo lo que se me venía encima y no me dijeron la palabra clave que me haría temblar como a cualquiera, en aquel momento era mejor vivir en la ignorancia, visto con aquellos ojos de un crío de 9 años era simplemente una operación, la realidad era otra.

Una vez pasado aquel 2005 todo pareció estabilizarse en mi vida y, por supuesto, en la de mi familia, sin embargo en 2006 volvieron a torcerse las cosas, ojalá hubiera sido tan «sencillo» como la vez pasada, pero no, en este caso todo se complicó bastante más.

A su debido tiempo y con mucho trabajo invertido retomé mi vida, mis aitas la suya y todo quedó «estabilizado».

Unos años más tarde, hace algo más de tres, la vida me volvió a poner a prueba, mi familia y amigos más cercanos lo recordarán como si fuera hace un par de días, en esta ocasión y sin ser del calibre de las veces citadas antes, las situaciones, porque fueron hasta cinco operaciones más, se volvieron a presentar muy complejas, muchas etapas largas que había que pasar, baches que se superaban pero volvían a aparecer y una paciencia y una fuerza que tenía que sacar de donde ya no había.

Tuve que estar dos años sin poder estudiar para conseguir recuperarme en condiciones y en ese tiempo descubrí un mundo entero, maduré rápido, aprendí un montón de cosas y empecé a valorar mi vida como la de un afortunado y no como la de un desgraciado.

A pesar de ello aquí estoy, con muchas más experiencias que escribiré y publicaré de forma que todo el que lea mi Blog y haga un esfuerzo pueda meterse en mi vida aunque sea en el tiempo que dure la lectura.

Es algo muy típico en mi vida el hecho de tener que sacar paciencia, fuerza y energía de donde ya no hay pero hoy os aseguro que merece la pena.

Es triste que hagan falta momentos realmente complicados para llegar a sacar ciertas conclusiones, aprendizajes y vivencias, sin ninguna duda yo no sería hoy como soy y no pensaría como acostumbro a hacerlo.

Muchas gracias por leer este gran trozo de mi vida, hacedme un favor, cada día que pase sentiros aún más orgullosos de la vida que tenéis, vividla al máximo y cuidar bien a quienes lo dan todo por vosotros, la disfrutaréis muchísimo más.

¡Un abrazo!

Sueño cumplido

¡Muy buenas!

Hoy os traigo un texto largo porque creo que la ocasión lo merece, y mucho.

Éste será uno de mis post más especiales, todos lo son pero hay algunos que tienen detalles que marcan la diferencia.

Desde que era un crío siempre me han gustado los coches, sigo teniendo un montón de cuando era un crío y recuerdo que siempre que pasaba por una tienda de juguetes con aita o ama, intentaba entrar y salir con alguno.

Cuando enfermé, en 2005, un amigo de la infancia, Unai, me regaló una bolsa llena de los cochecitos con los que jugábamos al salir de clase mientras merendábamos en una plaza de nuestro barrio, desde bien pequeño me gustaban y, a medida que me hacía mayor, iba incrementando esa pasión.

Algunos de los coches que tengo expuestos en mi habitación tienen su propia historia, tengo mi primer coche de juguete en una balda y el último encima de un armario, esos y muchos más con su historia.

Hace ya unos años y con los cambios en mi estado de salud vi peligrar un sueño, el de conducir. Antes de informarme en condiciones sobre la cantidad de avances que hay en el mundo de la automoción, coches adaptados y demás, ya estaba viendo que me iban a decir que yo no podía.

A mis 20 años, ama y aita me sorprendieron con un regalo que no esperaba para nada, la inscripción en la autoescuela, abrí el pequeño sobre en el que estaba la tarjeta y según la saqué me puse a llorar cual niño pequeño por todo el significado que tenía detrás. Un enorme TÚ SÍ PUEDES Y SÍ PODRÁS.

Empecé yendo a la autoescuela a sacar el teórico, eso no me daba ningún miedo porque era estudiar y entender las normas de circulación, lo que me daba más respeto era conducir.

A decir verdad, me daba más respeto conducir por los problemas de la pierna izquierda, no sabía si iba a poder conducir bien un coche manual. Las primeras clases admito que me planteé muy seriamente pasar a un automático, pero…

No era mi estilo de vida ni mi forma de ser, por una parte tenía claro que mi primer coche iba a ser manual y, por tanto, debía aprender a utilizar uno de esos. Por otra parte, siempre me ha gustado exigirme un poco más y no quedarme con lo que me resulte más fácil, quise añadir otro reto a lo que ya de por sí era uno de mis mayores retos hasta ahora y decidí seguir con el manual.

Es cierto que había conducido con aita y me veía muy capaz, pero el miedo estaba ahí y era difícil de asimilar.

Otro de los muchos factores que han hecho que ésto sea un logro enorme, es el hecho de la cantidad de dificultades que he tenido. Desde cuatro cambios de vehículo hasta parones de larga duración, bien por mi parte, bien por la de mi profesor o bien por la de las huelgas de examinadores.

Cuando mi profesor me vio capaz de ir a examen, la frustración al ver que los nervios hicieron que mis dos primeros exámenes fueran un auténtico desastre solo la conocen en casa.

A la tercera estuve a punto de aprobar, me confíe y suspendí, a la cuarta sí, a la cuarta cumplí un sueño.

El 8 de mayo de 2019, a mucha gente le parecerá una chorrada pero para mí es otro reto que he superado y vaya reto.

¡Un abrazo!

Fuerza de voluntad

La fuerza física está bien, pero… ¿Y la fuerza mental o la fuerza de voluntad?

“La fuerza de voluntad es el impulso interno que nos lleva a vencer los obstáculos y a lograr nuestras metas. No es algo con lo que nacemos. Podemos desarrollar y reforzar nuestra fuerza de voluntad si entendemos en qué consiste y por qué no la hemos fortalecido.”

Este es un tema por el que me han preguntado varias veces y gente de edades muy diferentes, es algo que me llamó bastante la atención hace ya unos años.

Cómo asumir y hacer frente a un problema grave, remediarlo aun sabiendo que será muy duro y llevará su tiempo, o aun sin tener claro si servirá de algo lo que hagamos son cosas que bastante gente me ha preguntado.

En su día me pareció un tema interesante que daría para hablar largo y tendido, el hecho de cómo sacar motivación de donde sea aunque, a priori, parezca imposible.

Muchas de las personas que me leéis conocéis a aita y ama y estoy seguro de que os habéis preguntado varias cosas, sobretodo quienes tenéis hijos, entre ellas cómo asumieron y actuaron tras la noticia de aquel 2005. Por otro lado, hay gente que se ha preguntado cómo he ido saliendo yo una y otra vez adelante con todo lo que he pasado.

Sinceramente y como he dicho más veces, no hay una fórmula secreta ni nada de eso, es la actitud y el tener claro que no hay otra que seguir y tirar hacia delante pase lo que pase.

Lo que yo suelo hacer es intentar buscar una motivación, creo que, casi siempre, es eso lo que nos mueve y nos hace avanzar, yo busco una motivación para todo, me marco objetivos a corto, medio o largo plazo y poco a poco voy haciendo lo que haya que hacer para conseguirlos.

Ésto no es algo que solo lo aplique en temas relacionados con mi enfermedad, al contrario, lo aplico con todo, conseguir algo lleva su tiempo y esfuerzo, nadie nos regala nada, a mí no por lo menos.

Como digo, es un tema que da para conversar un rato largo y que, cada día, valoro más en alguien.

¡Un abrazo!

Dos años de Blog

¡Muy buenas!

Tal día como hoy pero hace dos años, el 16 de abril de 2017, decidí crear este Blog. Siendo sincero, jamás hubiera imaginado que iba a causar las impresiones que ha causado, durante estos dos años he recibido comentarios, tanto en formato digital como en persona, que me han dejado sin saber qué decir.

Nunca pensé que podría conseguir con esto algo que me encanta y me llena, AYUDAR.

Dos años que, ahora que lo pienso, pasan volando, parece que fue el otro día cuando mi amiga Laura me dijo “¿Y por qué no te haces un Blog?” tras un tiempo viendo todo lo que escribía en mis redes sociales.

Llevaba tiempo dándole vueltas a si crear un espacio donde almacenar de forma escrita  los pensamientos y experiencias vividas, aquél fue el impulso final para empezar a escribir en este Blog.

Sin alargarme mucho más, quiero daros las gracias a todas las personas que me leéis y me hacéis saber vuestras impresiones acerca de lo que escribo, sois uno de los motores que hacen que siga escribiendo.

Espero seguir redactando artículos una larga temporada más, tengo muchos textos todavía a medias y tengo claro que seguiré teniendo cosas que contar, teniendo la vida que tengo no me cabe duda.

¡Un abrazo!

23 de febrero

El pasado 23 de febrero fue un día especial en casa, cumplí 23 años y el significado que tiene ese “simple” hecho es realmente grande.

Quienes mejor me conocen saben que mis últimos 13 años han sido un verdadero regalo, VIVIR. Por desgracia y por lo que suelo ver a mi alrededor, es algo que se valora bastante poco y que yo tengo muy presente.

Leyendo las pocas líneas que habéis leído podréis haceros una idea de cómo me siento, verdaderamente AFORTUNADO.

Me siento afortunado ya no solo por llegar hasta aquí, sino por llegar como estoy, por pelear cada vez que se me tuercen las cosas y por lo que hago cada día, por supuesto que no tengo un humor excelente todos los días del año, pero no dejo que un mal día me deje hundido toda la semana. Si me dedicara a pensar una y otra vez en la guerra que me ha dado mi salud desde 2005, no veríais una sonrisa en mi cara, no veríais las fotos que tengo en mis redes sociales y mucho menos leeríais los textos que escribo, os lo aseguro.

Siempre lo digo y quienes más hablan conmigo lo saben, dejar que una mala época me fastidie momentos que podrían ser buenos es un error que comentí en el pasado y me niego a cometer más.

Febrero es un mes de reflexión para mí, más aún que cualquier otro mes, los días 4 y 15 tienen algo especial, pero cumplir años es otro nivel.

Sigo y seguiré cumpliendo años y sueños, aún me quedan muchísimas cosas en mente y más que se me ocurrirán.

Otro mes de febrero lleno de recuerdos con una foto muy especial de aquel cumpleaños, aquellos 9 años que fueron el final de lo que era la vida de un crío «normal» para empezar una totalmente nueva y diferente.

Una vida en la que yo he tenido que adaptarme por completo pero mi ama y mi aita también.

Si la vida os lo pone difícil, pelead y haced todo lo posible por adaptaros, merece la pena.

¡Un abrazo!

¡Mudanzas en el Blog!

¡Muy buenas!

Hace casi dos años y tras un tiempo meditándolo, decidí crearme un Blog, un lugar en el que almacenar de forma escrita mis experiencias y pensamientos desde un punto de vista… diferente.

Como veis, esta es otra plataforma, otro Blog con su respectivo enlace pero con todas las publicaciones anteriores en el mismo orden en el que estaban en el anterior Blog. Aún estoy organizando todo porque no puedo dedicarle todo el tiempo que me gustaría.

Todos los escritos aparecen como subidos el mismo día y ese es uno de los temas que tendré que solucionar, no aparecen tampoco los comentarios que me habéis ido dejando a lo largo de estos casi dos años pero, por lo demás, creo que es bastante similar. El cambio de plataforma creo que es un acierto ya que el anterior Blog funcionaba francamente mal.

De hecho, tuve que borrar la última publicación que subí, la titulada “23 de febrero”, porque aita me avisó de que no se podía leer bien, así que en breve podréis leerla en esta nueva plataforma.

Por si a alguien le surge la duda, el Blog que habéis leído hasta ahora sigue estando operativo, no he eliminado la cuenta, seguiréis pudiendo entrar pero lo que escriba a partir de ahora, estará en éste, en el nuevo.

Algunas personas le han pedido el enlace al Blog a familiares o amigos míos, si lo queréis no dudéis en contactar conmigo, con mi ama o con quien prefiráis.

¡Un abrazo!

Día Mundial contra el Cáncer Infantil 15/02

El año pasado, este mismo día, subí una foto sentado en la cama de una habitación del pabellón San Pelayo, en el Hospital de Basurto, era la segunda vez que me pasaba meses en el hospital, meses muy duros en los que no tenía conocimiento de lo que pasaba y mucho menos la gravedad de la situación.

Febrero es un mes con tres fechas marcadas en mi calendario, los días 4, 15 y 23 son jornadas que me hacen reflexionar aún más sobre mi vida.

Todo el mundo se acuerda de que ayer fue San Valentín, como para no acordarse con el coñazo que dan en la televisión, las tiendas o las redes sociales.

Por desgracia, muy poca gente sabe o se acuerda de qué día es hoy.

Año tras año siento rabia por ver lo evidente, solo importa lo que vende. Está claro que el cáncer no produce beneficios a las televisiones o a los comercios, si así fuera estarían todo el mes de febrero dando la brasa como con San Valentín.

Día y vida de recuerdos, copiaré un breve texto que escribí hace ya un par de años y que sigo pensando, es algo que tengo pendiente.

«Cada día del año pero hoy en especial, este mes en especial, me gustaría darme una vuelta por los hospitales para hablar y animar a todos esos enanos y enanas que, estando en una situación realmente complicada, muestran más fuerza para salir adelante que muchos adultos, muchos niñatos y niñatas de 15, 20, 25 años o incluso más, sí, niñatos y niñatas.»

¡Un abrazo!

Día Mundial contra el Cáncer 04/02

Una año más llega un día bastante especial, sobretodo para quienes lo vivimos de cerca, un día que recuerda lo que nos marca de por vida no solo a pacientes, sino también a familias enteras y amigos de quienes padecen un cáncer.

Hablando mal, esta puñetera enfermedad nos pone a prueba a demasiada gente cada año, a críos como el de la foto que acompaña a este post, yo con 9 años, adolescentes, adultos… Por desgracia hoy es un día en el que muchos miramos atrás o no tan atrás, muchos tenemos una etapa muy difícil que recordamos perfectamente y será imposible olvidar.

Recuerdo perfectamente cada etapa y es duro, aunque, afortunadamente, también me ha enseñado muchas cosas buenas y he podido conocer a gente maravillosa a raíz de ésto.

Podría escribir muchísimo con todo lo que mi vida me ha enseñado y creo que me seguirá enseñando.

¡Un año más!

Cubriendo la historia

¡Muy buenas!

Llevaba tiempo dejando a un lado hablaros sobre este tema. Entre una cosa y otra voy dejando de lado algunas publicaciones y esta en concreto la fui posponiendo hasta que empezara el frío de verdad.

Con «frío de verdad» me refiero a ese que se te mete hasta los huesos, el que hace que no sientas ni las orejas ni la nariz. El frío es otro de los muchos factores que me influyen a la hora de caminar, el hecho de ir con el cuerpo frío y sobretodo las piernas, me afecta de lleno.

Hace unos pocos años me hubiera resultado imposible hacer un montaje como el que acompaña a este post, no tanto por la foto de la izquierda, del 2005, como por la de la derecha, del 2018. Durante una temporada tuve que llevar el gorro por «obligación» y eso dejó en mí un muy mal recuerdo grabado en la cabeza.

Cuando dejé de llevarlo por «obligación», y lo pongo entre comillas porque quienes han pasado por esto saben que la mayoría de veces lo llevamos para que mucha gente no se quede mirándonos como las vacas al tren, no podía ni verlo, no podía ponerme uno y prefería pasar frío antes que cubrirme la cabeza. Verme en el espejo con un gorro me resultaba realmente complicado.

Si no recuerdo mal, fue a raíz de las últimas operaciones sufridas a partir de finales de 2013 cuando mi prima Rakel me regaló dos gorros nuevos, sin saber que era incapaz de ponerme uno desde hace años. Como con muchas otras cosas, fue probármelo, hacer el trabajo mental de acostumbrarme e incluso gustarme con ellos puestos, verme bien.

Es otro de los detalles de mi vida que la edad y la actitud han cambiado por completo, pasar de no poder ni verlos por los recuerdos que me traen a, haciendo un esfuerzo, verme incluso bien con ellos.

Nuevamente, esto daría para hablaros mucho más, sobretodo con el tema de tener que llevarlo para que la gente no nos mire de forma descarada cuando llevamos unos apósitos en la cabeza o se nos ha caído parte del pelo por el tratamiento de una enfermedad.

¡Un abrazo!

Nuevo año

¡Muy buenas!

Antes de empezar con las típicas reflexiones personales que inundan este Blog, quiero desearos un muy feliz año.

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En estas fechas no puedo evitar pensar en las Navidades de años atrás, en el fin e inicio del 2014, 2015, 2016, 2017, 2018… Y ya ni hablar de las de 2005 ó 2006. Navidades y años que han resultado ser una auténtica montaña rusa, de un año para otro han cambiado tantas cosas que me resultaría muy complicado enumerarlas en un solo post.

El otro día mientras escribía algo breve junto a una foto que subí a Facebook e Instagram lo pensaba, llevo ya unos cuantos unos años con la «remontada» en diferentes temas pero, al fin y al cabo, remontando y recuperando lo perdido.

Las Navidades son, para mucha gente, fechas complicadas en las que se hacen grandes reflexiones sobre diversos temas.

2018 ha sido otro año en el que he tenido que posponer proyectos, sacar paciencia de donde no la había y esperar, aún así sigo en ellos y este 2019 lo empiezo con todos muy en mente. Aquella frase que dice «Año nuevo, vida nueva» dejó de tener sentido para mí hace tiempo, pues en el momento que un año acaba, empiezo el siguiente con quehaceres por terminar del año anterior, no hago un borrón y cuenta nueva, continúo con los proyectos que no llegué a cumplir el año pasado.

En los últimos años mi vida ha cambiado una barbaridad en todos los aspectos, sobretodo en lo que a mi salud y actitud se refieren. Más de una vez me han preguntado que cómo lo hago, que cuál es mi fórmula; no la hay, lo siento.

No tengo ninguna fórmula mágica ni nada de eso, simplemente he tenido que aprender que las cosas pueden salir bien o no, altibajos que hacen aparcar muchas cosas por un tiempo.

De esos altibajos está repleta mi vida, las Navidades son el momento en el que más reflexiono y pienso sobre el pasado, supongo que finalizar el año y comenzar uno nuevo da para pensar.

Puedo presumir de pocas cosas, pero destaco que en estos días mi cabeza echa humo pensando en todos los años anteriores por estas fechas, en cómo estaba, qué pensaba hacer… algunos han sido especialmente movidos la verdad. Tengo muchísimas cosas en mente y este año que acabamos de empezar lo he cogido con unas ganas enormes, presumo de tener objetivos, metas y retos muy presentes, de tener una vida entretenida y de tener que hacer virguerías para organizar todo lo que tengo en mente.

Respecto a mi Blog, el ya pasado 2018 siguió creciendo y yo seguí recibiendo mensajes que me dejaban sin saber qué decir, jamás imaginé que lo que escribo aquí podría causar tales impresiones.

Por último, vuelvo a desearos un feliz año a todos y quiero daros las gracias por hacerme llegar a mí o a terceros la sensación que os causa lo que escribo, por compartir el enlace a mi Blog o enseñárselo a otras personas y así ayudarme a expandir este ambiente que intento transmitir.

¡Un abrazo!

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